5 productos de inversión en los que depositar tus ahorros

Existen casi tantos productos financieros en los que colocar nuestros ahorros como perfiles de inversión diferentes. Nuestros objetivos de rentabilidad y nuestra aversión al riesgo son dos de los factores a tener en cuenta a la hora de analizar qué producto se adapta mejor a nuestras necesidades.

La mayor parte de la población tienen perfiles de riesgo pasivo. Es decir, buscan productos sencillos de entender y manejar, con un riesgo muy limitado y que les proporcionen una determinada rentabilidad año tras año. Para estos perfiles, existen numerosos productos de inversión. Os dejamos con cinco de ellos en los que poder colocar nuestros capitales.

Acciones de grandes compañías: aprovechando el dividendo

Las acciones de grandes corporaciones, como Santander, BBVA, Telefónica o Iberdrola en España, proporcionan una rentabilidad anual fija a través de sus políticas de dividendos. Estas empresas suelen repartir una parte de sus beneficios entre sus accionistas a través de un dividendo fijo por acción dos, tres y hasta cuatro veces al año.

invertir-ahorrosAdemás, muchas de ellas ofrecen la posibilidad de elegir entre cobrar el dividendo en efectivo o convertirlo en acciones (el conocido como scrip dividend), que dará a su vez la posibilidad de obtener un dividendo más atractivo en el futuro.

Esta rentabilidad suele ser superior a la de los productos de renta fija pero, a cambio, la cotización de las acciones puede sufrir oscilaciones al alza y a la baja. No obstante, al tratarse de valores a largo plazo, no debemos preocuparnos por estas oscilaciones en tanto en cuanto no liquidemos las acciones. Hay que decir, además, que se trata de valores muy líquidos y que podemos recuperar nuestra inversión en el momento que lo deseemos vendiendo las acciones.

Bonos del Tesoro

La deuda pública ha sido, tradicionalmente, una de las inversiones por las que más han apostado los inversores minoritarios. Se trata de los productos más seguros que existen, al estar respaldados por las cuentas de todo un Estado, lo que ha hecho que hasta los inversores institucionales hayan apostado por este tipo de instrumento para colocar sus capitales incluso en épocas de crisis.

Esta seguridad, a cambio, ofrece una rentabilidad muy pequeña y una inmovilización total de nuestro capital hasta el vencimiento del contrato, que puede oscilar entre los 3, 6 o 12 meses en el caso de las Letras del Tesoro hasta los 30 o 50 años en el caso de las Obligaciones del Estado.

Deuda corporativa

Al igual que el sector público, las grandes empresas también emiten deuda con el objetivo de obtener recursos para financiar sus inversiones. Esta deuda está instrumentalizada en los empréstitos de obligaciones. Es decir, las empresas dividen esta deuda entre diferentes partes para que los inversores minoritarios puedan acceder a ella.

Ofrecen un cupón anual en función de sus condiciones y la totalidad del efectivo al descuento. Algunas de ellas, en lugar de ofrecer la totalidad del capital invertido más el cupón correspondiente a vencimiento, convierten este valor en acciones de la compañía (las llamadas obligaciones convertibles), lo que puede hacerlo más atractivo para los inversores ya que pueden cobrar el dividendo posteriormente.

Fondos de inversión de renta fija

Los fondos de inversión sirven para que un conjunto de inversores minoritarios puedan acceder a productos financieros en condiciones ventajosas y diversificar su cartera, y el resultado de las participaciones guardará estrecha relación con los objetivos del mismo.

En concreto, los fondos de inversión de renta fija se caracterizan por la ausencia total de exposición a productos de renta variable, por lo que su rentabilidad está prácticamente asegurada en el momento que el inversor decida liquidar sus posiciones en el mismo. Su liquidez es muy grande.

Depósitos a plazo fijo

Es uno de los productos estrella que comercializan los bancos comerciales. Son productos de pasivo del banco en el sentido que lo utilizan para obtener recursos de sus clientes para financiar los préstamos que, a su vez, conceden a otros clientes. Es decir, es el instrumento por excelencia para canalizar el ahorro hacia la inversión.

Se caracterizan por inmovilizar una cierta cantidad de recursos de sus clientes durante un período de tiempo, ofreciendo a cambio un interés fijo a lo largo de toda la vida del depósito bancario, que estará predeterminada en el contrato de depósito.

En realidad, existen muchos más productos financieros y, posiblemente, se adapten mejor a tus posibilidades. Sin embargo, estos son, posiblemente, los que más popularidad han adquirido a lo largo de los años y, sin duda, los más seguros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *