Test de Estrés: ¿volverá el crédito tras las buenas notas?

La banca española ha aprobado con nota los test de estrés, los particulares exámenes a las entidades financieras europeas realizados por dos organismos, el Banco Central Europeo (BCE) y la Autoridad Bancaria Europea (EBA) para comprobar si necesitan capital adicional que garanticen su solvencia, uno de los principales pilares sobre los que se asienta la concesión de crédito.

¿Quiere decir esto que las entidades ya tienen resueltos todos sus problemas y, por tanto, el grifo del crédito volverá a fluir? España tiene, al menos a ojos de las principales autoridades bancarias europeas, unos bancos con una salud de hierro, lo que sin duda constituye una excelente noticia desde el punto de vista financiero, pero aún así insuficiente para garantizar la tan ansiada apertura del crédito, al menos a corto plazo.

¿Qué hay de nuestra solvencia?

La solvencia bancaria es requisito fundamental para la concesión de crédito pero no suficiente. Hace falta que la demanda también sea solvente para evitar riesgos. Las empresas y familias que son, fundamentalmente, las receptoras de este crédito, no están todavía en condiciones de garantizar su devolución.

Test de EstrésLa crisis ha golpeado muy fuerte en estos agentes, el necesario proceso de recapitalización privado todavía no ha terminado y existe un elevado riesgo de insolvencia en el sector privado como consecuencia del todavía elevado nivel de deuda en manos de familias y empresas, que no solo provocó en su momento el estallido de la burbuja inmobiliaria, sino también la restricción crediticia que desde hace unos cuantos años nos viene azotando.

Los datos reafirman esta conclusión. A pesar de encontrarnos en una situación de tipos de interés históricamente bajos, en la que nunca se pudo obtener dinero de forma más sencilla (recordemos que el tipo de interés oficial que establece el BCE es del 0,05%), el tipo de interés cobrado por los préstamos al sector privado se sitúa en el 4,59% de media.

Es decir, el diferencial entre el tipo de interés al que el BCE concede préstamos a los bancos y el tipo de interés al que éstos, a su vez, conceden préstamos al sector privado es de 450 puntos básicos. ¿A qué les suena esto? Efectivamente, es lo que marca la prima de riesgo, el diferencial entre lo que solicitan las entidades financieras por prestar su dinero y asumir el riesgo de insolvencia del deudor.

Pero, ¿es cierto que los bancos siguen sin dar crédito?

Hasta hace poco tiempo, la mayor parte del crédito concedido por las entidades financieras se utilizaba para refinanciar préstamos anteriores o para adquirir bonos del Tesoro español. El negocio era redondo: los bancos recibían dinero del Banco Central Europeo a un tipo de interés bajísimo y lo invertían en deuda pública que proporcionaba un rendimiento bastante mayor con un riesgo casi nulo.

Esta práctica se conoce como carry trade, y ha provocado que se produzca el fenómeno conocido como crowding out, o la expulsión del sector privado del crédito por parte del sector público. Si el ahorro se ha destinado a financiar el déficit público, pocos recursos se podrían emplear para financiar la inversión del sector privado, provocando el credit crunch, o restricción crediticia.

Hay que decir que la situación ya no es tan mala como hace unos años. Los bancos, antes de los tests de estrés, ya habían comenzado a abrir el grifo del crédito. Atendiendo a las estadísticas de nuevo crédito proporcionado por el Banco de España, el crédito ha comenzado a fluir, aunque de momento de forma tímida.

El nuevo crédito ha sumado un total de 66.894 millones de euros en el primer semestre del año, experimentando un aumento del 5,6% con respecto al mismo semestre de 2013. Este dato es una muestra significativa de que los test de estrés no han servido para mucho, teniendo en cuenta que las entidades financieras ya conocían su situación y su capacidad para conceder crédito nuevo.

Por tanto, no parece que los tests de estrés vayan a ser el detonante definitivo para la apertura del crédito. Las entidades financieras saben perfectamente cuál es su situación patrimonial y su capacidad para conceder crédito. No obstante, la situación de la banca parece buena y solo queda un pequeño gran pilar para que el grifo de crédito se vuelva a reactivar: que la demanda de crédito sea también solvente.

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